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Todo en la vida tiene un sentido cuando miramos la película completa. Tantos los logros como las adversidades tienen un significado en nuestras vidas, que logramos entender con el paso del tiempo y una mirada en perspectiva.

Steve Jobs en su famoso discurso en la Universidad de Stanford hace ya 10 años explicaba como al mirar atrás vio claro como se unían los puntos claves de su vida. "Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro."

Realmente no hay cosas buenas o malas, sólo situaciones a las que enfrentarnos. Y la actitud con que lo hagamos es el primer paso bien para superar con éxito los tropezones del camino, o bien para no elevarnos en demasía por los éxitos.

Hay una bonita historia de un campesino que muestra la sabiduría en este ámbito de la vida. ¿Bueno?, ¿malo?, ¿quién sabe? Leédsela a vuestros hijos, para que aprendan a no hundirse en los momentos duros, ni a jactarse de los golpes de suerte.

¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?

En una aldea muy pobre vivía un hombre ya mayor con su hijo que por toda fortuna tenían un viejo caballo que utilizaban para trabajar llevando la carga de la cosecha.

Un día se produjo una fuerte tormenta y, con los rayos y relámpagos, el caballo se asustó, se soltó de sus ataduras y escapó.

A la mañana siguiente todo el pueblo se enteró de la noticia, se acercaron al campesino y le transmitieron su pesar.

- Que pena hombre, ahora ¿cómo podrás arreglártelas sin el caballo para el trabajo? Ya es una fatalidad que se escapara.

El hombre con una expresión impávida dijo:

- ¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?

Al cabo de unos días, en la parte trasera de la casa apareció el caballo que trajo consigo otros caballos salvajes del monte.

Todo el mundo se alegró en el pueblo y fueron a dar la enhorabuena al hombre diciéndole,

- Ahora será rico. Podrá vender estos caballos y no volver a trabajar

Y el hombre volvió a responder a las bienaventuranzas

- ¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?

Su hijo que era un muchacho joven y curtido comenzó a domar a los caballos salvajes, pero con tan mala suerte que uno de los caballos lo tiró al suelo y el joven se rompió ambas piernas.

Todos en el pueblo estaban apenados, ya que el joven era el único apoyo que tenía el hombre mayor para realizar la doma de los nuevos caballos. Volvieron a su casa diciendo:

- ¡Qué pena, ahora no podrás domar los caballos y encima te gastarán en comida!

El hombre volvió a repetir:

- ¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?

Poco tiempo después, llegaron al pueblo unos jinetes del rey reclutando a todos los jóvenes de la aldea para ir a la guerra. El hijo del anciano fue el único que no se llevaron, pues no se había recuperado de sus lesiones. Entonces el hombre volvió a repetir:

- ¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?